Por quien doblan las campanas?

Hace un rato escuchaba, a través de mi ventana, las campanas de la Iglesia sonar. No es habitual escucharlas aquí, al menos no en Bedford, si recuerdo las de Doncaster que a una determinada hora de la tardecita ¡sonaban a todo dar! Solía ir a sentarme en la especie de plaza con bancos que estaba a un lado de la Iglesia para sentirlas mejor.

 

También vino a mi mente un video que le grabo un “paisano” de mi padre que viajo a su pueblo natal y le trajo de regalo ese video cassette con el campanario de Casalanguida, Chieti sonando, ¡jamás lo olvidare! Y será por eso, al ver a mi padre tan emocionado y lleno de nostalgia por su pueblo añorado al que nunca más regreso, que a mí me traen esta fascinación.

Otra bonita experiencia fue la de mi primer viaje a Irlanda, el hostel daba al campanario de Shandon y estas sonaban diferente marcando el cuarto de hora, la media hora y la hora.

 

Hace algunos días, leyendo una nota en el diario del tren, un hombre se quejaba porque las campanas “contaminaban” la paz del lugar y decía que muchos vecinos habían decidido vender sus casas por ese motivo a lo que otras personas asentían y compartían su descontento ante este tema también.

 

Yo no sé, será que mi pertenencia siempre fue europea (¡y aquí nadie se ofenda! Me refiero al origen de mis antepasados) que viene a mi mente la imagen de esos pequeñísimos poblados entre montañas (estilo Heidi) y asoma allí la torre de la Iglesia con su campana sonando y el pueblo alegre viviendo a su alrededor y, sin embargo, a mí me transmite una sensación de inmensa paz y que incluso armoniza con el paisaje del lugar.

 

Uds. que creen?

 

La nieve trajo alegria!

¡Es la primera vez que veo nevar!

Solo una vez cuando viaje a Bariloche, Argentina pero esta vez ¡la senti y disfrute mucho mas!

Al abrir la cortina de mi ventana vi como todo estaba cubirto de blanco! Los techos de las casas, la calle, los autos, todo estaba cubierto por esa suave capa blanca. Y al observarla con detenimiento, parecian hermosas plumas blancas cayendo. Llegue a pensar si no se trataria de un mensaje que nos enviaban los Angeles desde el cielo porque todo era tan hermoso y te llenaba el alma con una sensación de inmensa alegria y bienestar que hacía tiempo no experimentaba en mi interior.

Si bien hoy me toca trabajar, no podia dejar de salir a la calle y recorrer la ciudad. ¡Alli todo era alegria! La gente te sonreia, y reia! (Hacia tiempo que no veia la gente tan feliz asi) todos jugaban con la nieve, tomaban fotografias con sus celulares y claro, los mas pequeños (y los no tanto tambien) armaron hombres de nieve, no podian faltar! Algunos niños con sus deslizadores se tiraban desde la esplanada a la vera del río y todo era una postal invernal feliz.

Al regresar, sentía la nieve golpear suavemente mi rostro y esa sensación era tan agradable porque, lejos de dar frío, era hermoso!

Creo que necesitabamos algo así para salir, aunque sea por un ratito, o un día, de tanta tristeza, miedo e incertidumbre que venimos trayendo desde el año que pasó. Y esto hace que volvamos a creer, a tener esperanza de que todo estara bien, que volveremos a salir y disfrutar de la vida con detalles como este. Tal vez esa alegría dure solo un día, no lo se, pero lo que sí se es que hoy todos tenemos el corazón contento y nunca olvidaremos este día por mucho tiempo.

Como diría mi querido amigo y ex compañero de escuela, Daniel, “¡GOZA LA VIDA!”

 

 

El encierro afecto tu felicidad?

¿Sientes que el bloqueo ha afectado tu perspectiva? ¿Estás feliz? Es una pregunta simple para la que quizás tenga una respuesta muy complicada.
La felicidad es un concepto bastante esquivo.
Desde COVID-19, uno pensaría que algunas personas podrían sentirse algo deprimida, pero parece que para otros no ha sido tan asi.
Entonces, ¿cómo podemos aumentar nuestra felicidad y mantenernos en esta trayectoria positiva?
Mo Gawdat (*) describe ser feliz como: “Una alegría tranquila y pacífica que sientes por dentro cuando estás bien con la vida tal como es”.
Encerrados, nos enfrentamos a un evento que fue tan inesperado y no lo que queríamos que fuera nuestra vida.
Nadie quiere sentirse atrapado en su propia casa, en riesgo de enfermarse, perder a sus seres queridos y sus ingresos. El evento en sí se alejó tanto de las expectativas que muchos de nosotros nos sentimos muy infelices.
Con la vida volviendo lentamente a lo normal, muchas personas todavía no sienten que su felicidad haya regresado por completo. Muchos de nosotros disfrutamos de la paz, la conexión, la posibilidad de reflexionar durante el encierro. Ahora queremos algo entre “eso” y nuestra “vieja vida”.
La clave de la felicidad es encontrar el equilibrio entre ambas.

(*) Mo Gawdat es el embajador de alegría de Rituals y director comercial de Google [X]  A través de su investigación de 12 años sobre el tema de la felicidad, creó un algoritmo y un modelo repetible bien diseñado para alcanzar un estado de felicidad ininterrumpida independientemente de las circunstancias de la vida.