La paloma en el Warehouse (deposito)

Como algunos de Uds. sabrán (lo menciono a diario en mis publicaciones en las redes y también en mi libro) trabajo en Amazon. Allí, desde hace algunos meses, han aparecido en diferentes ocasiones palomas que, evidentemente se han escabullido para entrar al warehouse, pero no han encontrado la forma de escapar y volver a su libertad.

Hoy quiero escribir y contarles sobre esto porque, aunque parezca algo menor, créanme que no lo es y que perfectamente se puede trasladar a la vida diaria de cada uno de Uds. Continúen leyendo y ya verán por qué se los digo…

 

Como les decía, de tanto en tanto aparece alguna paloma sobrevolando nuestras estaciones de trabajo y, sobre todo, esquivando, asustadas, a los robots que transportan los pods con mercadería que se mueven de aquí para allá y claro, no notan la presencia de estos “emplumados visitantes”. Pero hubo una de ellas que fue la que más llamó mi atención y me llevo a escribir estas palabras al respecto y fue hace un par de semanas atrás (yo trabajo turno noche) que la vi allí en el piso, asustada, esquivando a los robots, caminando con dificultad ya que se veía que una de sus patas estaba lesionada. Su estado en general era deplorable, se notaba que hacía bastante tiempo que estaba allí adentro, y claro, no hay forma de que consiguiera alimento o agua, entonces, al regresar de mi break le tire unas migas de pan para que al menos ese día pudiera alimentarse. Realmente desconozco si lo hizo porque más tarde me cambiaron a otra estación y ya no volví a verla.

Pero les decía que me llamo mucho la atención su aspecto.  Estaba posada sobre uno de los tantos cabes que hay en el techo y se la notaba triste, cansada, sin esperanzas podría decirse. Sincera y lamentablemente, quien la veía, no le daba mucho tiempo de subsistir en esas condiciones, pero tampoco había posibilidad de atraparla para liberarla.

Viéndola volar sin rumbo, me vino esta comparación a mi mente: ella en si se encontraba libre ya que podía volar, pero a la vez, atrapada en un lugar que no era el que deseaba ni debía estar. Ella necesitaba salir al mundo exterior, respirar el aire, conseguir su propio alimento, dormir en su hábitat, en fin, ¡sentirse en libertad! ¡Y entonces pensé en cuantas personas se sienten así, como esa paloma! Se desplazan libremente, tienen un trabajo, un lugar donde vivir, pero no disfrutan lo que hacen o se sienten atrapadas en sus vidas que quizás no eligieron pero que por algún motivo se encuentran viviéndolas si ver “escapatoria”.

Debo confesar que conozco varias personas que se parecen a esa triste paloma, que tratan de mostrar una cara (con maquillaje, o un traje) pero que, en verdad, dentro suyo solo hay vacío y tristeza. Que miran y suenan con el mundo exterior que ellos -creen- jamás podrán alcanzar y continúan sus vidas diarias como zombies, de forma casi mecánica sin disfrutar en verdad este paso por la vida en el que TODOS merecemos ser FELICES y disfrutar.

Pero no todo está perdido para ellos/as! ¡Quizás la paloma no haya tenido la oportunidad de regresar a su hábitat o de encontrar un alma caritativa dentro del warehouse que se apiade de ella y la libere, pero las personas SI lo tienen! Y si no es un amigo o familiar, para eso estamos los coach de vida, para que descubran lo que en verdad “extrañan” de esa vida que quizás tuvieron hace mucho tiempo y añoran o, que piensan, que jamás alcanzaran y ayudarlos a “liberarse” de esos pensamientos limitantes de-no-poder para comenzar a confiar en que también pueden lograr lo que se propongan.