El adiós más difícil de dar

El adiós más difícil de dar

Hace apenas una semana y unos días que mi mama decidió partir así de la nada.

Tal vez no previo hacerlo así, pero para nosotros (mi hermano, su familia y yo) así lo fue. Ese día ella estaba muy contenta. Ya desde la mañana se la notaba así al oír su voz como lo hacía cada mañana cuando me llamaba desde Argentina luego de desayunar. Por la tarde, cuando yo tomaba el tren para ir al trabajo, ella me enviaba mensajes deseándome una buena jornada laboral, como solía decir. Y luego, en los cortes para comer en el trabajo, nos comunicábamos solo por mensajes de texto, pero esa noche (para mí en UK que trabajo turno noche) fue diferente, ¡ella me pidió si podía llamarme a lo que me intrigo y enseguida le dije que sí! Supuse que tal vez le habría pasado algo o quería contarme algo que necesitaba sacar hacia afuera pero no, solo quería contarme una situación hermosa de madre e hijo que había tenido esa tarde y no quería esperar al día siguiente para contármelo. Se la oia feliz, hasta hizo bromas y demás y me deseo que terminara bien mi jornada y se me pasaran las horas (ya que a veces parece que el tiempo nunca pasara en el trabajo) y se despidió con un “hasta mañana querida” … (ese mañana nunca llegaría para ella) Jamás podría haber intuido que esa sería nuestra última comunicación telefónica ¿Como saberlo?

Pasaron las horas y yo me quede pensando y con mi corazón contento de haberla escuchado tan entusiasmada y, cuando finalmente llego la hora de irme ahí cambio el curso de mi vida para siempre…

¡Veo dos llamadas perdidas en mi celular provenientes de mi hermano! ¿A las 04:40 am? Inmediatamente respondo y no podía ni hablarme, yo ya intuía lo peor porque él nunca me llamaría a esa hora, y solo pudo pronunciar las mas tristes palabras que jamás desearíamos escuchar sobre nuestra madre “se nos fue, nos dejó”

Podrán imaginarse a partir de ahí como me sentiría, esa mañana, tome el bus y el tren hacia mi ciudad, luego camine a casa como lo hago cada mañana luego de trabajar, pero créanme que fue el trayecto más largo de mi vida y totalmente en “automático” ya que pensaba tanto que, a la vez, no podía pensar.

Con mi mama fuimos siempre muy unidas y muy compañeras, amigas confidentes, ¡TODO! No me entraba en la cabeza que ahora ya no escucharía mas su voz o tendría su opinión sobre algo que quisiera preguntarle o las fotos que cada vez que veía una bonita flor tomaba para luego enviársela a ella.

Como dije, ha pasado un poco mas de una semana y aun sigo sintiendo y pensando (o tratando de no hacerlo) lo mismo. El dolor es tan grande que siento como si un trozo de mi corazón se hubiese ido con ella, como si una parte de mi hubiese también partido con ella. Yo no tengo familia propia aquí donde vivo, pero gracias a Dios tengo muchas personas lindas que me llenaron de mensajes y abrazos virtuales a la distancia y también a mi amiga Josefina que si me los pudo dar porque vivimos en la misma ciudad y esos abrazos y mensajes son los que me han mantenido entera (a pesar de tener mi corazón hecho pedazos) durante estos días. Así que AGRADEZCO a cada uno de ellos por ser tan lindas personas.

Se que no soy la única que perdió a su mama y creo que cada uno toma la noticia y vive el duelo de manera diferente, pero en mi caso, ella siempre estará a mi lado y continuare preguntándole cosas y tratare de escuchar su respuesta en mi corazón. Mirare sus fotos con cariño, en las cuales siempre se la veía tan hermosa ya que era muy fotogénica (cosa que yo no herede). ¡Y claro, tendré presente cada hermoso recuerdo vivido junto a ella durante los 40 años compartidos!

¡Fuiste y serás la mejor madre que podía tocarme, GRACIAS por haberme elegido para ser tu hija!

¡HASTA SIEMPRE MAMA!